La mayoría de los productos alimenticios industriales contienen azúcares refinados en toda su variedad de nombres además de colorantes, conservantes, acidulantes, espesantes y demás retahíla de sustancias indeseables para una alimentación verdaderamente saludable y eso por no hablar del abuso de la sal, las grasas saturadas y sobre todo de las altamente dañinas grasas trans.

Adelgazar sin hacer dietas

Un día nos propusimos algo que incluso a los dos nos produjo algo cercano al miedo o vértigo: dejar de consumir productos preparados industrialmente, pasar a comer de otra manera, ¿era eso posible? Al principio nos parecía un cambio demasiado radical pero enseguida nos adaptamos y al final resultó no serlo tanto. La excusa que usualmente utilizamos de que no tengo tiempo para cocinar no es válida, se tarda prácticamente lo mismo en poner un plato preparado al microondas que en cortar unas verduritas y saltearlas a la plancha junto con una rodaja de pescado por ejemplo, para platos más elaborados si te organizas bien puedes cocinar cantidades grandes separándolas en porciones pequeñas y guardándolas en el congelador. Eso te permitirá comer siempre casero sin estar cocinando todos los días.

Pasamos a consumir carbohidratos complejos en lugar de refinados, el arroz, el pan, la pasta y cualquier clase de cereal o derivados siempre los consumimos integrales y elaborados de la forma más natural posible, producen un mayor efecto saciante con la consiguiente disminución de las cantidades ingeridas y por ende de las calorías totales. Se fue produciendo así el verdadero desenganche del azúcar y de los carbohidratos refinados así como de las grasas saturadas y trans, de la comida basura en definitiva, porque la comida chatarra no es solo lo que se come en sitios de comida rápida, desgraciadamente ese tipo de alimentos inundan en mayor o menor medida las neveras y despensas de la mayoría de los hogares.

Hay que hacer una especial mención a todo el marketing que envuelve lo “light” y lo “integral” aunque realmente no lo son. En muchos casos desistimos de seguir buscando determinados productos verdaderamente saludables y optamos por elaborarlos nosotros directamente, como puede ser la pasta o el pan que lo hacemos casero al no haber sido capaces de encontrar en ningún sitio estos productos 100% integrales, si miras detalladamente los ingredientes, de integral y saludable tienen más bien poco.

Por estos derroteros continuó nuestra reducción de peso, apreciando nuevos sabores y alimentos, con el tiempo nos dimos cuenta que a medida que te acercas al final del proceso dejas de desconsolarte de los productos malos e incluso te provocan repulsión y si alguna vez los pruebas te resultan demasiado empalagosos.

Adelgazar sin hacer dietas
El ejercicio físico ha de ser constante en el tiempo para que dé sus frutos, en nuestro caso hacemos tres sesiones de ejercicio anaeróbico de pesas por semana, no más de una hora en cada sesión y dos ó tres veces por semana ejercicio aeróbico fundamentalmente caminar ó bicicleta. Hay mucha gente que utiliza la justificación de que no tiene tiempo para hacer ejercicio, esa misma gente le dedica una media de 4 horas al día, 32 horas a la semana a ver la televisión según las estadísticas. Simplemente hay que emplear unas 5 horas a la semana en el ejercicio físico, es perfectamente factible incluso para los que dicen no tener tiempo.

El proceso continúa su camino sorteando tentaciones y demás obstáculos, el estómago se va reduciendo a medida que vas perdiendo peso y cada vez te sacias antes, sigues bajando de peso hasta que te vuelves a estancar en torno a un peso determinado. Los estancamientos son normales, has reducido las calorías ingeridas y el cuerpo reduce el peso hasta llegar a ajustarse a esas calorías que consumes. En definitiva que tomas las calorías necesarias para mantener el peso del cuerpo en ese punto en el que se encuentra pero no para seguir bajando de peso si este es tu deseo, estos kilos son los que más cuestan bajar porque te crees que comes muy poco y si un día comes algo de más enseguida subes.

Esto no es sino una errónea percepción influida por las masivas cantidades de alimentos que ingerías anteriormente al comienzo del proceso, reducir aún más las cantidades que tomas, no solo es perfectamente posible sino absolutamente necesario si quieres seguir bajando de peso hasta el objetivo marcado. Otro camino sería aumentar el ejercicio físico aunque la forma más llevadera sería una conjunción combinada de ambos métodos, eso es lo que nosotros hicimos hasta llegar al objetivo deseado, jamás lo hubiéramos logrado sin una mentalización adecuada, la motivación es la clave para que todo el proceso funcione bien.

Un correcto plan de adelgazamiento se asienta en tres pilares fundamentales:
  • Una alimentación equilibrada y saludable.
  • Ejercicio físico regular.
  • Una motivación y mentalización adecuadas que sean acordes al reto que afrontamos.
Los tres pilares son muy importantes, si alguno de ellos falla el proceso se tambalea, es difícil valorar la importancia de uno con respecto a otro pero si tuviéramos que hacerlo, a nuestro juicio el porcentaje que representaría cada uno en el éxito del proceso sería: Alimentación 5%, Ejercicio físico 5% y Motivación y mentalidad 90%. Sin la tercera no ejecutaremos correctamente las dos anteriores que son las que nos llevarán a mantener el peso deseado de forma duradera.
 

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